Hermano del Sagrado Corazón:
cómo marcar la diferencia


"Algunas veces la gente me pregunta cómo puedo sacrificar tanto, y aunque entiendo lo que me dicen, realmente no siento que he sacrificado mucho", explica el Hermano del Sagrado Corazón, Patrick Cousins, de 22 años. "Las oportunidades que he tenido para el desarrollo personal, para viajar y estudiar, para trabajar con los pobres de todo el país, y para vivir con hombres de gran sabiduría y experiencia, son más que sustitutos para no tener esposa o hijos."

Habiendo sido educado por los Hermanos del Sagrado Corazón en la escuela superior, Patrick sabía que ellos hacían trabajo que cambiaban las cosas, pero sin hacer alardes. Aunque no estaba pensando seriamente en la vida religiosa entonces, pensaba en vivir una vida que de alguna manera pudiera cambiar las cosas en el mundo.

"Como nunca me consideraba ‘santo' o particularmente ‘religioso', nunca me imaginé que era un buen candidato para la vida religiosa", dice Patrick. "No tenía la menor idea sobre mi futuro. Mi oración diaria se convirtió en: "Dios, no sé lo que estoy supuesto a hacer; por eso déjame hacer lo que tú quieres que haga".

Después de graduarse el primero de su clase de la Escuela Segundaria de San Estanislao en 1995, Pat empezó la universidad en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge con una beca del ROTC, para estudiar ingeniería mecánica. No necesitó mucho tiempo para darse cuenta de que no estaba satisfecho con esa vida.

Patrick se mudó al sur y empezó en Tulane. También pasaba más tiempo con los Hermanos del Sagrado Corazón. Entró en agosto de 1996, a la edad de 18 años, con otros dos jóvenes. Empezó su tercer semestre en la Universidad de Loyola en Nueva Orleans, le gustó el programa para candidatos y estar con otros de su edad que trataban de enfrentar las mismas preguntas en su vida.

Después de tres años de formación inicial que incluyeron, según Pat, "seis meses increíbles en el África durante mi noviciado", él hizo sus votos en agosto de 1999. Dos años más tarde, en mayo de 2001, el muchacho de Long Beach, Mississippi, se graduó de licenciado en estudios religiosos de la Universidad de Loyola y se mudó a Baton Rouge para empezar a enseñar religión a los estudiantes de primer y segundo año en la Escuela Secundaria Católica.

"Me gustaría que los jóvenes pudieran ver mi cuarto – carteles de Matrix y X-Men en las paredes, con un CD de Dave Matthews Band en mi máquina. Uno no tiene que ser tan "santo" para dejar de ser una persona normal. Yo considero a los hermanos como a gente ordinaria que ha sido llamada a una visión extraordinaria, y yo soy lo suficientemente afortunado para echar mi suerte con esos hombres", dice Patrick.

Cuando le preguntaron que consejo daría a otros jóvenes, el respondió: "A mi edad, trabajando con laicos y religiosos por todo el país, soñando sobre el futuro de la Iglesia y del mundo, siento que me ha sido confiada una llamada profética. Puede causar miedo pensar tan alto, como Jeremías, ‘Señor, soy tan joven'. Pero los Hermanos me han formado, en cierto modo, para un futuro que no se ha soñado todavía. Por tanto quiero decir a los jóvenes: ‘Piensen en grande y tengan la osadía de hacer preguntas difíciles sobre lo que pretendemos que queremos ser'."




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