Simposio: Directorio Nacional Para La Catequesis

Baltimore, MD – 10 de enero de 2005-02-13

Efectos Y Aplicaciones del DNS

Monseñor Richard J. Malone, STL, ThD
Obispo de Portland (Maine)


Introducción

Permítanme empezar dando una breve mirada a los efectos y aplicaciones del DNC con algunos puntos que nos darán mejor idea de algunos de los desafíos que enfrentamos:

  • La hija de 28 años de una pareja muy católica llega a la casa de sus padres para la cena de Navidad. Cuando le preguntan a cuál Misa de Navidad fueron ella y su novio, ella responde: “A la Iglesia de la Trinidad en Copley Square, en Boston. Fue una Misa un poco diferente a las que yo estaba acostumbrada pero fue una Misa muy bonita”. La Iglesia de la Trinidad es una iglesia elegante e histórica en el centro de Boston, una joya en la corona de la Diócesis Episcopal de Massachussets.

  • El próximo martes seré anfitrión del almuerzo anual del obispo con los miembros de la legislatura estatal. Cuando indagué sobre los posibles temas a tratar, mi asistente en políticas públicas me dijo: “Hable sobre el papel de la Iglesia en la plaza pública, de la importancia que tiene el tomar una posición en las políticas públicas. Algunos todavía no entienden esto, incluyendo a algunos católicos”.

  • A un seminarista del tercer año se le preguntó que preparación había recibido en el plan de estudios del seminario en el campo de la evangelización/catequesis. Su respuesta fue: “Un paseo de dos horas por las oficinas diocesanas de educación religiosa cuando estaba en el primer año de teología”. Estudiaste el DGC? “No”. “Sentíamos arder nuestro corazón”? “No”.

  • Una alta funcionaria de la oficina de educación de una arquidiócesis en Estados Unidos dijo: “Yo no tengo mucho interés en fomentar la enseñanza social católica. La catequesis es toda sobre Cristo, los sacramentos, oración…no la doctrina social”. (Ella ahora trabaja en otro campo laboral).

  • Una estudiante de segundo año en mi clase de teología se me acerco después de clases y me dijo: “Padre, yo estoy de acuerdo con casi todo lo que usted enseña”. Yo le pregunte: “Con casi todo?” “Si…yo no estoy de acuerdo con lo que usted dijo que la reencarnación no es compatible con la fe cristiana. Yo estoy segura que si lo es”. Entonces yo le pregunté: “¿De dónde has sacado esa idea?” Ella me contestó: “Mi profesor de religión en la secundaria nos lo dijo”. Cuando le expliqué cuán contraria era la reencarnación al Cristianismo, su respuesta fue: “Bueno, usted tiene su opinión y yo la mía”.

  • Una vecina de mi barrio que es una católica que por 25 años no ha ido a Misa los domingos y que no piensa empezar ahora, anunció con mucho orgullo que acababa de ser madrina del hijo recién nacido de otra vecina. Nadie le preguntó sobre su compromiso como católica. Su amiga, la madre del bebe, no lo consideró importante.

  • Un párroco me llamo para contarme que él tenía un catequista en la parroquia quien no asistía a Misa con regularidad. Su pregunta fue: “¿Existe alguna política diocesana que lo exija?” Y yo pensé: Si este párroco necesita una política para ayudarle a resolver o abordar esta situación, entonces sí que tenemos problemas.
Si tuviésemos más tiempo podríamos alargar tremendamente la lista con otros ejemplos de sus experiencias. Por ejemplo, a muchos de ustedes los entristecerá pero no les chocará saber que en gran parte de Nueva Inglaterra el índice de asistencia a la misa dominical de esta conocida población católica fluctúa entre el 23 y el 30%... ¡y esto data a muchos años antes de la crisis de abuso sexual!

Nos queda mucho por hacer y tenemos lo necesario para hacerlo ya que ésta es la labor del Espíritu Santo a la cual hemos sido atraídos. Tenemos gente maravillosa que desea realizar la labor y ya están sucediendo muchas cosas buenas. ¡Y ahora tenemos el DNC!

Meta-efectos

Ahora veremos rápidamente algunos de los efectos y aplicaciones del DNC para nuestro ministerio en Estados Unidos. Yo veo primero cuatro “meta-efectos” de los cuales depende todo lo demás:

  1. Todo aquel en el ministerio/parroquia/escuela u otro programa o institución deberá apreciar el hecho que la evangelización y la catequesis son parte, de alguna forma, de sus propias responsabilidades. El DGC menciona particularmente a las oficinas de evangelización, liturgia, personas con discapacidades, pastoral juvenil, formación sacerdotal y educación continua, misiones, asuntos ecuménicos y entre-fe, vida familiar, justicia social, ministerio en educación superior, Caridades Católicas y comunicaciones (59). Y podrían ser más.

  2. Todos debemos estar “sincronizados” respecto a los tres propósitos del DNC como el recurso principal para la continua renovación de la catequesis, i.e, estos

    • afirman los principios teológicos y pastorales básicos del DCN para la catequesis

    • abrazan las directrices para la aplicación de estos principios, y

    • están de acuerdo sobre la naturaleza, propósito, objeto, tareas, contenido y algunas metodologías para la catequesis

  3. Todos deben estar de acuerdo para comprometerse a la evangelización y a la catequesis en el contexto de un plan pastoral global.

  4. Se presta atención al contexto cultural para la evangelización y la catequesis tanto con respecto a sus desafíos como a sus oportunidades.
Pienso que este cuarto meta-efecto—el análisis de la cultura en la cual se hace el ministerio—es tan importante que deseo ampliarlo un poco más.

Hay muchas cosas que nos alientan en la renovación catequética que está ocurriendo en Estados Unidos. El DNC destaca estos elementos positivos en su introducción, i.e., una fuerte atención a las Escrituras y a la tradición, incluyendo los documentos del magisterio, el liderazgo de los obispos, una muy buena planificación, una formación eficaz, el liderazgo laico, el RICA, los esfuerzos de formación en la fe dirigidos a adultos, una pastoral juvenil integral, catequesis con personas con discapacidades, mejores textos…todos estos factores y más hacen que la tierra esté fértil para que crezca la semilla de la fe.

Pero los desafíos que aún permanecen deben impulsar nuestras renovadas energías. Las viñetas que he relatado son sintomáticas de los tremendos obstáculos que cada vez más están penetrando en el modo de pensar y en las actitudes modernas, convirtiéndose en parte del Zeitgeist, del espíritu de los tiempos.

Si usamos la sabiduría del Directorio General para la Catequesis y analizamos la tierra del campo en el cual deseamos que crezca la semilla de la fe y que brote y florezca, vemos, junto con muchos otros ricos nutrientes, algunas hierbas malas, rocas y durezas: confusión sobre lo que se debe creer, falta de entendimiento y de apreciación, una disociación entre la fe que se profesa y la fe que se vive, un caballeroso rechazo de la doctrina y la disciplina cristianas, entre otros.

Es crucial que prestemos atención a los diversos círculos de contexto cultural en el que vivimos y servimos. Estos son como las cáscaras de una cebolla. El Cardenal Dulles ha dicho que “la cultura casi no tiene definición pues es más una atmósfera generalizada que un sistema articulado”.

Un recurso que nos ayuda con esta cuestión del contexto cultural es Clashing Symbols: Introduction to Faith and Culture (Símbolos en conflicto: Introducción a la fe y la cultura), del padre Michael Gallagher. Este afirma que la cultura nunca es neutral sino más bien es un juego oculto de mecanismos de control que nos forman. Es como “un océano que no conocemos pero en el cual nadamos”, “algo oculto en nuestro alrededor que nos persuade”. Cuando nadamos en este océano o vemos a través de ese lente o recibimos la transmisión de esta fuerza que nos rodea, todo nos parece normal y neutro. Despertar a su no-neutralidad es el primer paso hacia una respuesta cristiana a la cultura en práctica.

Algunos de los elementos de esta “no-neutralidad” que afectan nuestro ministerio se mencionan en el DNC: un secularismo generalizado, indiferencia y ambigüedad religiosa, el incremento de los cultos, pensamientos de nueva era (new age), antropologías defectuosas, un ritmo de vida acelerado, consumismo y relativismo. Todo aquel que esté comprometido con un ministerio para la formación en la fe en la Iglesia Católica en Estados Unidos necesita prestar mucha atención a estas fuerzas.

Nosotros no evangelizamos ni catequizamos en un vacío. Inclusive mientras que afirmamos y construimos sobre los elementos positivos de la cultura, debemos reconocer y enfrentar estos elementos que son obstáculos a la evangelización y la catequesis.

Otros efectos y aplicaciones

Hay numerosos y significantes efectos y aplicaciones que están entretejidos en el DNC. Entre ellos tenemos:

  1. Toda catequesis deberá evangelizar intencionalmente la catequesis. Nuestra meta deberá ser siempre “despertar” la fe así como madurar e informar la fe. Estoy agradecido por la sorprendente franqueza del DNC, al reflexionar sobre el DGC, cuando habla del tremendo reto que presentan los católicos bautizados no catequizados y ni que decir de los que no están evangelizados. Relacionada a esta evangelización intencional en nuestros esfuerzos para la formación en la fe, toda catequesis llama a las personas a la conversión. “Se hace necesario algún grado de conversión…si la catequesis va a ser capaz de cumplir con su propia labor de una educación en la fe” (DNC, 19, D).

  2. Toda catequesis es Cristocéntrica, trinitaria y eclesial. La catequesis presenta las verdades de la Escritura y la tradición sin adulteración alguna, sin adiciones y sin supresiones. Los catequistas enseñan sólo lo que la Iglesia enseña y lo hace en forma plena e íntegra. Hace poco tuve el privilegio de ser el orador principal en el Johannes Hofinger Religious Education Convention en Nueva Orleáns. El tema fue “Deepening the Call to Discipleship” (Profundizando el llamado al discipulado). Un punto que enfatizamos fue que los discípulos auténticos desean ser fieles a su amo y maestro. Ellos desean entender y comunicar fiel y complemente su enseñanza así como se nos transmite por medio de la Escritura y la tradición. El papel de la Iglesia como maestra autoritaria necesita ser una prioridad en nuestra catequesis.

  3. El método catequético es informado por la metodología divina, la cual está enraizada en la revelación, la auto-revelación llena de gracia de Dios en Cristo y en el Espíritu Santo. En otras palabras, la revelación “manda”. Marshall McLuhan argüía que el “medio es el mensaje”. Mientras que eso es una exageración, es muy cierto también que el medio afecta la transmisión del mensaje. Debemos monitorear los métodos catequéticos muy de cerca a la luz de una interrogante que predomina: ¿Sirven ellos a la revelación divina y relacionan esa revelación a la vida de las personas? La experiencia humana es un elemento constituyente en la catequesis ya que la catequesis la relaciona a la revelación de Dios. Los dogmas son “luces en el camino” de nuestra vida (CIC, 89). Los catequistas deberán conectar los puntos entre la escritura/doctrina y la experiencia humana.

  4. El testimonio de la comunidad de fe (familia, parroquia, escuela) es un elemento sumamente importante. La vitalidad de la vida parroquial total es un punto clave aquí. La participación en la vida de la comunidad de fe es tremendamente formativa. La catequesis de toda la comunidad es muy prometedora si se concibe y se hace bien.

  5. ¡Poner más énfasis en la memorización! Estoy convencido que reaccionamos más de lo debido al método de la memorización del Catecismo de Baltimore y por esto se dejó de usar. Ahora está nuevamente de moda…como lo ha estado siempre en la práctica educativa en el resto del mundo. Nunca me ha pesado haber aprendido las respuestas del catecismo…nunca. El DNC pide “aprender de memoria” la fe como lo ha hecho la gente por muchos siglos. Como lo dice el DGC “El ejercicio de la memoria…es un elemento constitutivo de la pedagogía de la fe, desde los comienzos del cristianismo” (154). El Santo Padre lo dice en forma más poética en Catechesi Tradendae:

    Estas flores….de la fe y de la piedad no brotan en los espacios desérticos de una catequesis de memoria. Lo esencial es que esos textos memorizados sean interiorizados y entendidos progresivamente en su profundidad, para que sean fuente de vida cristiana personal y comunitaria (CT 55).

    ¿Qué es lo que se debe memorizar? El directorio incluye lo siguiente: oraciones, hechos sobre las escrituras, temas claves y personajes importantes de la historia de salvación, hechos relacionados a la Iglesia, culto y el año de la Iglesia, devociones, días de guardar, los santos, las obras de misericordia, los misterios del rosario, las estaciones de la cruz, los diez mandamientos, las bienaventuranzas, los dones del Espíritu Santo, los principios de la enseñanza social católica, el examen de conciencia…y canciones (DNC, 29, F)

  6. Atención a los medios de difusión: su impacto “formativo” en lo bueno y en lo malo. Entenderlos, criticarlos, utilizarlos. Se puede argüir, de muchas maneras, que la televisión y el cine son influencias más formativas que la catequesis, especialmente en la vida de nuestros hijos y de la juventud. Debemos enseñar una instrucción elemental sobre los medios de difusión así como también aprender a utilizarlos en forma eficaz en nuestros esfuerzos para la formación en la fe.

  7. El RICA nos da la receta para una catequesis sólida a todo nivel. Tiene todos los ingredientes para una catequesis eficaz: instrucción, formación, etapas graduales, ritos, símbolos, señales bíblicas y litúrgicas, la experiencia de comunidad, culto y oración. Es una verdadera escuela de fe. La mistagogia es una formación de toda la vida así como un período específico de profundización de la fe luego de los sacramentos de Pascua.

  8. Ya que la Eucaristía es la fuente y cumbre de la vida de la Iglesia, la catequesis la presenta como el corazón de la vida cristiana. El Directorio describe los varios elementos necesarios de la catequesis para la Eucaristía y los otros sacramentos.

  9. Catequesis para la Penitencia: El amor de Dios, la realidad del pecado (incluyendo a la distinción entre el pecado venial y el pecado mortal), y la capacidad de cometer un pecado y, especialmente, el don del perdón de Dios deberá comunicarse en forma plena. Los deberes de la Pascua siguen siendo una exigencia para todo católico.

  10. Catequesis para toda la vida en Cristo: Debemos poner fin a la disociación entre la fe que se cree/profesa y la fe que se vive. La comprensión de la dignidad y libertad humanas, la gracia, la virtud, la formación de conciencia y la enseñanza social católica deberán comunicarse fielmente.

  11. La formación del adulto en la fe, según el Santo Padre “es la forma primordial de catequesis” (CT). “todas las otras formas de catequesis están orientadas en alguna forma hacia ella…” (DNC, 188). Debemos emprender una implementación seria y sostenida del documento de la USCCB “Sentíamos arder nuestro corazón”. El potencial es inmenso.

  12. Los roles en la catequesis. El DNC tiene mucho que decir sobre los roles y las responsabilidades de los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos en la labor catequética. Por favor, tomen nota de esta fuerte afirmación: “El factor más importante en un programa eficaz de catequesis en la parroquia es el liderazgo de un líder de la parroquia capacitado profesionalmente en la catequesis” (DNC, 19, E). El desafió aquí esta claro y juntos debemos responder a ello.

  13. Asimismo, el plan de estudios del seminario y los programas de educación continua para sacerdotes deberá ofrecer formación respecto a la visión y a los principios de evangelización y catequesis de la Iglesia y enfatizar el rol y la responsabilidad del clero en este ministerio.

  14. La formación del catequista. La urgencia de brindar una formación sólida a los catequistas es un principio fundamental en el DNC. Aunque hay muchos métodos para hacer esta importante labor, ésta debe ser hecha en forma exhaustiva, cuidadosa y constante. Es una “prioridad absoluta” para nuestras diócesis.
Al revisar estos efectos y aplicaciones del DNC—y ustedes habrán pensado en otros más—vemos rápidamente que algunas cosas las estamos haciendo muy bien; que necesitamos hacer algunas cosas en forma más eficaz y que hay otras cosas que no estamos haciendo pero que debemos hacer. El Capítulo 9 “Organizando el ministerio catequético” nos ayuda a dar una mirada a nuestras estructuras. Como líderes catequéticos en la diócesis, necesitamos examinar cada aspecto de la realidad de la catequesis en nuestras diócesis, empezando con lo que el DGC se refiere como un análisis del “suelo” en el cual se planta la semilla de la fe: ¿cuáles son los desafíos y las fuerzas singulares que afectan la catequesis evangelizadora en nuestras diócesis? ¿En qué forma planificamos una formación eficaz en la fe a la luz de estos desafíos?

Los obispos necesitan hacer un llamado a todos los líderes diocesanos cuyas responsabilidades tratan de alguna manera con la evangelización y la catequesis para que abracen su rol en la evangelización y en la formación en la fe. Esto no es sólo para asegurar la coordinación. La catequesis también pretende comunicar la unidad de nuestra fe. Como lo dice el Directorio: “estos y otros esfuerzos catequéticos de colaboración no deben organizarse como si fueran ‘compartimentos separados y herméticos’ sin ninguna comunicación entre ellos” (DNC, 59, D).

Conclusión

Hace algunos años, me regalaron una copia de The Genius of Sitting Bull (El genio de Toro Sentado), de Emmet Murphy. Este es un estudio sobre cualidades de liderazgo eficaces. El libro hace una comparación entre lo que llama el “egotismo del ganador que se lleva todo” del General Custer con el énfasis hacia el compromiso, el trabajo en equipo y la confianza de Toro Sentado. Acaso no son esas las virtudes que nos ayudarán en nuestra labor en forma eficaz y conjunta dentro de toda la gama de variados ministerios y sentir, al mismo tiempo, esa solidaridad que es nuestra como discípulos llamados por Jesús para realizar esta santa labor.

Gracias por su amable atención. Hoy me voy de aquí más fuerte en mi fe y en mi esperanza por haber compartido este tiempo con ustedes.

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